jueves, 26 de diciembre de 2024

Reseña novela "La abadía de Northanger" de Jane Austen (1817)

 




Hola lectores, hoy os traigo una nueva reseña, esta vez , de una de las primeras novelas de Jane Austen: "La abadía de Northanger".


Sinopsis:

Catherine Morland es una muchacha que tiende a ver la vida como una novela. Cuando es presentada en sociedad en Bath, conoce a un joven apuesto y refinado y se siente como en una novela sentimental. Luego, invitada por el padre del joven, pasa una temporada en una antigua abadía, donde sospecha que se cobijan terribles secretos, como en una novela gótica. Pero la realidad, que también tiene sus secretos, le revelará al fin un mundo acaso más absurdo y angustioso que el imaginado por la peor de sus fantasías. 


Análisis de la novela:

"La abadía de Northanger" constituye una de las primeras novelas escritas por Jane Austen, ya que la escribió antes de 1803 pero no fue publicada hasta 1818, gracias a su hermano que pudo recuperarla, ya que Jane Austen falleció en 1817 a causa de una fiebre tifoidea.

Narrador:

Esta novela está narrada por un narrador omnisciente en tercera persona que muestra al lector los sentimientos, emociones y pensamientos, así como los cambios por los que va pasando la protagonista de la historia, Catherine Morland.

El lenguaje utilizado es sencillo, dotando de claridad y agilidad a la historia, lo que hace que la lectura sea fácil , a pesar de que, por momentos, se puede hacer algo monótono, sobre todo, en la primera parte de la novela cuando la trama se centra en Bath. Una vez que Catherine viaja, como invitada, a Northanger, la historia comienza a tener otro ritmo ya que, Jane Austen, introduce cierto suspense que atrapa al lector.

Personajes:

Los personajes de esta historia están bien construidos, siendo un reflejo de la sociedad de la época, hecho que Jane Austen quería detallar como forma de hacer una crítica de la sociedad del momento.

Catherine representa una persona bondadosa, sencilla, sincera e ingenua, alejada de las normas sociales de la época. Su forma de ver el mundo está totalmente influenciada por las novelas que lee (góticas), y Jane Austen le demuestra que la vida no es así. Como personaje me ha recordado a Don Quijote de la Mancha, cuya poderosa y fantasiosa imaginación le lleva a interpretar el mundo de forma errónea. 

"¿Acaso ella misma no se había preparado una sensacional entrada en Northanger? Mucho antes de salir de Bath se había dejado dominar por su afición a lo romántico, a lo inverosímil. En una palabra, todo lo ocurrido podía atribuirse a la influencia que en su espíritu habían ejercido ciertas lecturas románticas, de las que tanto gustaba" (Fragmento novela "La abadía de Northanger")

Catherine Morland


Isabella Thorpe representa, en cambio, a una persona interesada, egocéntrica, dañina y mentirosa. 

John Thorpe, es el hermano de Isabella y, como ella, es un personaje manipulador, egoísta y mentiroso. 

Mr Tinley es un hombre agradable, educado, divertido que, conecta con nuestra protagonista.

La hermana de Mr Tinley es también un personaje bondadoso que conecta a la perfección con Catherine.

Como se puede apreciar cada personaje está perfilado teniendo un papel clave en el desarrollo de la historia. 

Temas que aborda la novela:

La historia está compuesta por múltiples elementos de humor y sátira ya que, Jane Austen, pretendía con esta novela, realizar una crítica tanto social como hacia el género de la novela gótica que en el siglo XVIII vivió su mayor esplendor. También hay una crítica hacia las novelas de amor, a pesar de que esta obra sea, en esencia, una novela de amor, Jane Austen no le quiso incorporar elementos de superficialidad ni idealización.

Con respecto a la crítica social, Jane Austen quiso reflejar los modelos de educación y valores de la época, en los que la cuantía económica que tuviera una familia, era suficiente para juzgar y catalogar a una persona como valiosa o no. 

Adaptaciones:

Esta novela ha sido adaptada al cine en dos ocasiones, la primera en 1986 y la segunda en 2007. 


Sobre la autora:

Jane Austen, es una de las novelistas británicas más importantes de todos los tiempos, aunque nunca fue reconocida públicamente como escritora durante su vida. Nació en 1775 en Basingstoke (Inglaterra), hija de un pastor anglicano y la séptima de ocho hijos, teniendo sólo una única hermana, Cassandra.

Se inició en la escritura desde que era una niña, escribiendo poemas e historias. Su producción literaria es conocida por sus personajes fuertes, atención al detalle y habilidad para retratar la vida cotidiana de la época, así como, profundizar en las relaciones humanas. 

Retrato de Jane Austen

Con respecto a sus novelas más características destacan: "Sentido y senbilidad", "Orgullo y prejuicio", "La abadía de Northanger", "Mansfield Park", "Emma" y "Persuasión".

Su obra ha inspirado numerosas adaptaciones cinematográficas y televisivas.

Jane Austen falleció en 1817, a los 41 años de edad. Su muerte fue atribuida a una fiebre tifoidea, pero lo más probable es que padeciera la enfermedad de Addison, un desorden poco común que provoca fatiga, pérdida de peso, decoloración de la piel, depresión, entre otros síntomas. Su tumba se encuentra en la nave de la catedral de Winchester, Hampshire.

Valoración:

Es la primera novela que leo de Jane Austen y, sinceramente, me ha gustado mucho su forma de narrar y la manera, tan ingeniosa sobre la que construye una crítica social y literaria.

La trama es cómica aunque en algunas partes se me hizo monótona pero, hacia el final, te atrapa totalmente.

Seguiré leyendo más obras de Jane Austen. 


"Cuando el corazón se entrega por completo a una persona, es imposible caer bajo el hechizo de otros hombres, todo lo que no se relacione con el ser amado pierde interés". (Fragmento La abadía de Northanger, Jane Austen)



martes, 24 de diciembre de 2024

Las cosas son como son

 Sentada en un banco de mi parque favorito, me encontraba sumergida en la lectura de la novela titulada “La abadía de Northanger” de Jane Austen. Mientras Catherine, la protagonista, descubría un pergamino dentro de un cofre, ubicado en un extremo de su habitación de invitada en la abadía de Northanger oí, de fondo, la voz de un niño pequeño, de unos 6 años, quien me desconcentró de mi lectura. "¿Mamá por qué el cielo es azul?", preguntaba el pequeño a su madre. La mujer lo miró, se quedó callada un instante, mientras sopesaba que respuesta darle, y le contestó “porque sí”. El niño se quedó callado y frunció el ceño, demostrando estupefacción y descontento ante la respuesta tan vacía de su madre. Miró hacia el suelo y encontró una hoja caída de un árbol, que cogió con sus manitas pequeñas, y volvió a preguntar: ¿Mamá, y las hojas porque son marrones? La mujer volvió a quedarse callada, pero, esta vez, su expresión mostraba un sentimiento de impaciencia y descontento, contestándole, finalmente, “Rubén, las cosas son como son, no le des más vueltas, ¿vale?”.

   


Sentí pena por el pequeño Rubén, sus dudas, para él, en ese momento, existenciales, no quedaban resueltas, intensificándose en él el sentimiento de incertidumbre y desconocimiento. Pensé que quizá sin saberlo, o incluso sin proponérselo, la madre estaba matando poco a poco la curiosidad de su hijo, inculcándole que no era necesario cuestionárselo todo.

Esta situación me llevó a plantearme los siguientes extremos : ¿perdemos la curiosidad conforme nos vamos haciendo mayores, ya que,  cuanta más edad tenemos, menos entendemos de la vida y, por tanto, desistimos en nuestro deseo de conocer y comprender?

A lo largo de los años, he intentado encontrar explicación a todo aquello que me sucede y que, en concreto, es contrario a mis deseos o intereses: ¿por qué a mí?, ¿por qué no?, son algunos de los interrogantes que me acechan cuando la vida me sorprende con sus actos que, sin razón, calificamos de injustos ya que, la justicia no existe (es un concepto inventado por el ser humano) . Hay cosas en la vida que, por supuesto, sabemos por qué ocurren, bien porque son previsibles o porque, científicamente, tienen su explicación y razonamiento. En cambio, hay otras cosas que, escapan de nuestro control, o que nunca llegaremos a saber con claridad. Mortifica estar constantemente en la duda  y no lograr esclarecer tantos interrogantes.


 De repente, un día, me sorprendí a mi misma, siendo igual que la madre de Rubén:  "Porque sí. Las cosas son como son", me dije. Un sentimiento de paz se generó en mí, no había que darle más vueltas, la respuesta era simple y sencilla, no había que rebuscar más. Algunos lo llamarán resignación, otros inteligencia emocional pero, considero, que al final cada uno de nosotros tiene que encontrar, el camino que más le ayude a seguir adelante y ser feliz. 

Pensé de nuevo en la madre de Rubén y dejé de juzgarla, puesto que comprendí que, quizá, la vida le había enseñado la misma lección que a mí, y lo único que intentaba hacer era inculcar esto mismo a su hijo, en un modo de protegerlo y hacerle emocionalmente más inteligente. 

Volví a mi lectura. Catherine, movida por la curiosidad, intentaba leer el manuscrito, a través de la luz que desprendía su lámpara, pero, en su intento, consiguió totalmente lo contrario: la luz se apagó, quedando su habitación totalmente a oscuras, imposibilitando así descubrir, el contenido de su hallazgo, quedando, de este modo, como Rubén, sin respuestas. Al día siguiente, Catherine consigue dar respuesta a su insaciable curiosidad, quedando totalmente decepcionada. Y es que, esta es otra cuestión: ¿no es acaso, la curiosidad que nos embriaga, un elemento traicionero que nos hace idealizar aquello que desconocemos, creando en nuestra mente una película digna de un Oscar? 

Sean como sea, algo tengo claro, a veces la solución a nuestras incógnitas, pasa por ser como la madre de Rubén "las cosas son como son" y no, de verdad, no hay que darle más vueltas. 






viernes, 20 de diciembre de 2024

Driving home for Christmas // Conduciendo a casa por Navidad.


 Años 80. El cielo es de un color gris plomizo y el termómetro marca 0º grados. En la radio suena uno de los éxitos de este año mientras, concentrada, tomo una curva. Voy de camino a casa por Navidad e, inevitablemente, los recuerdos se agolpan en mi cabeza: tiempos pasados de mi niñez me distraen de la monotonía de la carretera. Con ilusión, pienso que, me quedan sólo 20 kilómetros para abrazar  a mi familia y sentirme, de nuevo, en el calor de mi hogar.

Un coche me adelanta por el carril izquierdo de la autovía. En el momento en que se pone a mi altura, sin pensarlo, giro mi cabeza y mis ojos se topan con el conductor que también me mira. Nos sonreímos en un intento de hacerle saber al otro que ambos tenemos el mismo destino: estamos de camino a casa porque es Navidad. Un sentimiento compartido de " no estás solo en el trayecto, yo te acompaño" me embriaga. Cuando el adelantamiento acaba y el desconocido se incorpora a mi carril, instintivamente, lo saludo con la mano deseándole un buen viaje.



Sonrío y regreso , de nuevo, al pensamiento de que estoy volviendo a casa, después de tanto tiempo lejos, ausente...
La distancia tiende a dulcificarlo todo, idealizando cada recuerdo, sea bueno o malo. En el fondo, me da miedo enfrentarme al reencuentro y caer en el agravio comparativo con los tiempos pasados, los cuales siempre pensamos que fueron mejores. Hoy hay sillas vacías que, años atrás, estaban ocupadas y copas que, hoy, no serán brindadas.




Motitas blancas comienzan a depositarse suavemente en el capó de mi coche: está nevando.  Ahora, en la radio suena "Last Christmas" de George Michael, canción que el artista ha lanzado este año. Subo el volumen mientras me dejo embriagar por su dulce voz y el encanto de la melodía. Sonrío, romantizada por el poder que la música tiene en mí.




Y, es en ese momento, cuando reparo en que aunque voy de camino a casa, el verdadero hogar, es aquel que yo misma he construido y que no está en otro lugar que no sea dentro de mí, en mi interior. Es entonces cuando siento en el centro de mi pecho un calor intenso y acogedor como el que se desprende de una hoguera encendida.






 Por fin, lo comprendo: el hogar soy yo misma, esté donde esté, al que siempre puedo volver sin tener que recorrer ni un solo kilómetro. Mi mano agarra el volante, mientras la otra acaricia mi pecho, una lágrima, de emoción, se desprende de mis ojos y mi vista comienza a nublarse. La carretera comienza a ser un manto blanco, como de terciopelo, mientras conduzco a casa por Navidad. 



                                 

martes, 17 de diciembre de 2024

Reseña novela " La felicidad conyugal" de León Tolstói (1859)



Hola lectores, he vuelto a sucumbir a las dotes literarias de Tolstói, esta vez con esta novela breve, que constituye la primera obra de ficción del autor, en la que se aleja de la narración autobiográfica.

A pesar del abandono literario que sufrí con "Ana Karenina", he querido darle otra oportunidad al genio ruso, experimentando, en esta ocasión, una experiencia lectora totalmente diferente.

Sinopsis:

La protagonista es Maria Aleksándrovna, una joven que se enamora de su tutor, Serguéi Mijáilych. La pareja se casa y vive feliz durante un tiempo, sintiendo la plenitud de conocer una intimidad compartida… hasta que se traslada a San Petersburgo, donde el éxito social de Maria entre la alta sociedad complicará la relación.

Análisis de la novela:

"La felicidad conyugal" está narrada a través de un narrador en primera persona, a través de la voz de la protagonista, María Aleksandrovna quien, como si se tratase de un diario, relata las fases por las que pasa su relación sentimental, a lo largo de los años, con Serguéi Mijáilych, en la Rusia del siglo XIX. El lenguaje es sencillo y accesible, lo cual, unido con la ausencia de complejidad en la trama, hace que su lectura sea ágil y fácil.

Esta obra es una novela breve pero, a pesar de ello, Tolstói consigue abarcar en tan pocas páginas, un tema tan complejo como la evolución del amor de pareja durante el paso del tiempo.

A través de la historia de amor de María Aleksandrovna y Serguéi Mijáilych, Tolstói , hace un análisis de la evolución del amor de pareja en las diferentes etapas por las que pasa una relación. Tolstói abarca este complejo tema planteando al lector diversas preguntas como qué es el amor verdadero o dónde está la felicidad en el matrimonio.

Estructura:

Tolstoi divide esta obra en dos partes. En la primera, el lector es testigo de las primeras etapas de la relación entre María Alexandrovna y Serguéi Mijáilych, quienes pasan por la fase del enamoramiento en la que idealizan al ser amado, considerándolo perfecto y lleno de virtudes, hallando la plena felicidad al lado del otro.

En cambio, en la segunda parte de la obra, el lector comienza a ver que la pareja se encuentra en otro estado: los defectos del otro han salido a la luz dando lugar a desilusiones o decepciones que o, bien, te distancian rompiendo el enamoramiento o, por contra, te unen al ser amado, afianzándose la relación. En esta segunda parte, Tolstói analiza el funcionamiento del matrimonio, el cual, en el caso de los personajes de la obra, está marcado por la diferencia de edad entre ambos, siendo Serguéi doce años mayor que María Aleksandrovna. Nuestra protagonista ve la vida de una forma totalmente distinta a la que lo hace Serguéi, hecho que los distancia ya que, cada uno de ellos, se encuentra en una etapa vital totalmente diferente. María Alexandrovna se encuentra inmersa en explorar qué es la vida, dónde reside la felicidad, dejándose llevar en ese descubrimiento por la vanidad. En cambio, Serguéi, al ser más maduro y con mucha más experiencia de vida, ya se conoce a sí mismo y no siente la necesidad de explorar ni descubrir nuevas cosas.

Temas que aborda la obra:

Está claro que el tema principal de esta novela es el amor de pareja, consiguiendo Tolstói enfocarlo desde un análisis de su evolución a lo largo del tiempo y de las diferentes etapas por las que el amor muda hacia diversos conceptos. El cambio que sufren las personas a lo largo de la vida, es otro de los temas que queda patente en la historia y que, por ende, afecta en una relación. La vanidad, la importancia de la sociedad, la felicidad, los sentimientos como la duda, la incertidumbre, los dilemas morales que surgen... Todos estos son temas que Tolstói aborda a través de su excelente pluma.

Personajes:

En esta obra, Tolstói no solo analiza a la pareja como un conjunto, sino que hace un análisis psicológico de ambos componentes de la relación por separado, centrándose más en María Aleksandrovna, por ser ella, la narradora de la historia. 

María Alexandrovna es un personaje inocente, lleno de vida debido a su juventud, con ganas de amar y de ser amada pero, ante todo, con ganas de experimentar la vida con plenitud. Durante el transcurso de la novela, el lector es testigo de la evolución de ésta como ser humano, aprendiendo tanto a interpretarse a sí misma, a través del autoconocimiento, como a interpretar el mundo. En cambio, a Serguéi, lo conocemos a través de los ojos de Masha quien, con el paso del tiempo, también aprende a conocerlo, comprenderlo y no juzgarlo. 

El lector conecta con los personajes, al sentirlos humanos y ver en ellos una evolución, porque las personas cambiamos con el paso del tiempo y, eso, al fin y al cabo, es ley de vida. También es fácil empatizar con esta historia porque te lleva, irremediablemente, a la reflexión, ya que todos, alguna vez en nuestra vida, hemos estado en una relación de pareja y hemos pasado por las distintas fases que componen una relación sentimental. 

Qué nos plantea la obra:

Como he referenciado anteriormente, Tolstói plantea al lector preguntas interesantes tales como qué es el amor verdadero: ¿es el amor que te lleva al sentimiento vibrante que te genera, incluso, ansiedad? O ¿se encuentra el amor verdadero en el sentimiento sosegado, de paz, de calma, en el que la monotonía se implanta dando paso a una rutina compartida?

Y el otro interrogante al que nos lleva Tolstói: ¿qué es la felicidad conyugal?

Todos estos interrogantes que los personajes, en especial, Masha, se cuestionan, se resuelven en la obra. Si bien es cierto, cada lector, como cada persona con su propia escala de valores, resuelve también, a su modo y bajo sus propios principios, estos interrogantes.

En mi caso, el amor verdadero reside en ver al otro tal y como es, aceptarle, sin juicios, siendo consciente de que es un ser humano imperfecto y que va a haber cosas que no te gusten, aunque haya otras tantas que te encanten del otro. El amor verdadero se esconde entre la rutina y la monotonía, dando lugar a un sentimiento de calma, paz y orden, sintiendo que al lado del otro "todo está bien". La felicidad conyugal, en mi caso, reside en el respeto mutuo y en la generosidad de hacer concesiones, dejando atrás el egoísmo y pensando en el otro.

"- ¡Vaya, vaya! Tú sacrificas - puso un acento especial en esa palabra - y yo sacrifico. Acaso puede haber algo mejor? Una lucha de generosidades. ¿No es eso la felicidad conyugal?" (Fragmento novela "Felicidad conyugal")

Valoración:

Me ha encantado esta obra en la que, por fin, puedo decir que he disfrutado de la excelente pluma de Tolstói. Me parece una novela perfecta para reflexionar acerca de qué es el amor verdadero y cómo funciona una pareja, tomando distancia de los estereotipos idealizados, irreales y tóxicos a través de los que hemos sido influenciados en nuestra cultura.

Espero que la leáis, y os ayude a forjar vuestro propia opinión y valoración de algo tan bonito y complejo como el amor de pareja.

Nos leemos pronto lectores, dejadme en comentarios vuestra opinión. No dejéis nunca de leer. Saludos.