jueves, 8 de enero de 2026

Reseña ¡Qué verde era mi valle! de Richard Llewellyn (1939)






Hola lectores, hoy os traigo una nueva reseña, en esta ocasión de unas de mis mejores lecturas del año 2025. Y es que hay novelas que no se leen para saber qué pasa, sino para recordar. ¡Qué verde era mi valle! es una de ellas. Más que una historia cerrada, es una mirada al pasado, un regreso a los orígenes y a las personas que nos formaron, aunque ya no estén.

Sinopsis

La novela está narrada por Huw Morgan, que ya en la edad adulta evoca su infancia en un valle minero de Gales, el hogar en el que creció y la familia que marcó su vida. A través de sus recuerdos, el lector se adentra en una comunidad unida por el trabajo, la tradición y el sentimiento de pertenencia, pero también atravesada por la dureza de la mina, los conflictos laborales y los cambios sociales que acabarán transformándolo todo.

No es una historia de grandes giros, sino de pequeñas escenas cotidianas que, juntas, construyen una vida.

Tipo de narrador

La novela está narrada en primera persona, desde la voz adulta de Huw, que mira atrás con nostalgia y cierta melancolía. Esta distancia temporal es clave: no estamos viviendo los hechos, sino recordándolos. Y eso lo cambia todo. La memoria embellece, duele y selecciona. Lo importante no es tanto lo que ocurrió, sino lo que dejó huella.

Temas principales

  • La memoria y la infancia como refugio emocional.
  • La familia y la comunidad como pilares de identidad.
  • El trabajo en la mina y la dureza de la vida obrera.
  • Las luchas sindicales y los conflictos sociales.
  • El amor contenido, no siempre correspondido ni cumplido.
  • La pérdida y la transformación inevitable del mundo conocido.
  • La idea de que quienes han muerto siguen viviendo en el recuerdo.



Personajes

Aunque Huw es el narrador y eje central, la novela tiene un fuerte carácter coral. La familia Morgan y los habitantes del valle representan distintas formas de vivir, resistir y afrontar los cambios.

Huw Morgan: la voz de la memoria, el vínculo con la infancia y los afectos perdidos.

La familia Morgan: símbolo de unión, dignidad y esfuerzo compartido.

Bronwen y Hugh: encarnan el amor que no llega a realizarse, uno de los grandes silencios emocionales de la novela.

Una de las cosas que más me ha gustado de los personajes es el sentimiento de comunidad, unión y familia que existía entre los vecinos del Valle. 





Contexto histórico

La historia se sitúa en el Gales minero de finales del siglo XIX y comienzos del XX, en plena industrialización. Un período marcado por la explotación laboral, la precariedad y el debilitamiento de las comunidades tradicionales frente al avance del progreso.






Reflexiones personales

Esta novela tiene momentos profundamente bellos y otros que pueden resultar más densos. En mi caso, algunas partes relacionadas con la mina, los sindicatos y las huelgas se me hicieron algo cuesta arriba. No porque estén mal escritas, sino porque el ritmo se vuelve más pausado y menos emocional.
Aun así, entiendo su función: muestran cómo ese valle que Huw recuerda con tanto cariño va perdiendo poco a poco su inocencia, su verdor y su armonía, evolucionado hacia algo diferente menos puro.

También me hubiera gustado saber más del Huw adulto, saber si volvió a enamorarse o cómo continuó su vida, pero con el tiempo he comprendido que ese no es el propósito de la novela. El centro del relato no es el futuro, sino el pasado. Es un ejercicio de memoria, casi una despedida.

El capítulo final es, sin duda, lo más conmovedor del libro. La idea de que las personas que han muerto siguen acompañándonos mientras las recordemos convierte la historia en una auténtica oda a los orígenes. El valle ya no es verde, pero ese verdor siempre estará dentro del corazón de quién lo conoció. 




¿Por qué leerla hoy?

Porque habla de algo universal: de dónde venimos y quiénes nos hicieron ser quienes somos. En una época tan acelerada, esta novela invita a detenerse, a mirar atrás y a entender que los lugares y las personas que amamos nunca desaparecen del todo.

Adaptación cinematográfica:

Qué verde era mi valle fue llevada al cine en 1941 en una célebre adaptación dirigida por John Ford, uno de los grandes nombres del cine clásico estadounidense. 

La adaptación tuvo un enorme éxito, obteniendo cinco premios Óscar, entre ellos Mejor Película y Mejor Director.

Visualmente, la película destaca por su fotografía en blanco y negro, que refuerza el tono nostálgico y melancólico del relato, y por su capacidad para capturar la vida comunitaria, el peso del trabajo en las minas y la progresiva pérdida de inocencia en un mundo que se desvanece poco a poco. Aunque, como toda adaptación, inevitablemente simplifica muchos matices del libro, la película logra conservar su espíritu emotivo y elegíaco, centrándose en la familia, la memoria y el paso del tiempo. 




Valoración final

¡Qué verde era mi valle! es una novela bonita, nostálgica y profundamente humana. No me ha atrapado por completo en todos sus tramos, pero sí me ha dejado imágenes, frases y una emoción sincera. Es una oda a la memoria, a la infancia y a la certeza de que aquello que nos marcó sigue viviendo en nosotros.









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